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El Profeta elegido

La primera revelación

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El Profeta Muhammad — El Llamado. En el corazón de la Península Arábiga, en la bulliciosa ciudad de La Meca... vivía un hombre conocido por su honestidad, integridad y profunda contemplación. Muhammad ibn Abdullah, ahora con cuarenta años, había alcanzado todo lo que el mundo podía ofrecer — una esposa amorosa, hijos hermosos, negocios exitosos y el respeto de su comunidad. Sin embargo, algo se agitaba en su corazón... un anhelo inexplicable que el éxito mundano no podía satisfacer. A medida que se acercaba el mes de Ramadán en el año 610 de la era común, Muhammad se sintió atraído por la soledad más que nunca. Había desarrollado el hábito de retirarse a una cueva llamada Hira, ubicada en Yabal an-Nur — la Montaña de la Luz — a las afueras de La Meca. …

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Lecciones clave de esta historia

  • El conocimiento es el fundamento de la fe — La primera palabra del Corán que se reveló fue «Iqra» (¡Lee!): no «reza», no «ayuna», no «combate». Esto establece que el Islam es, en esencia, una religión del conocimiento y de la búsqueda intelectual. La orden de leer «en el nombre de tu Señor» (Corán 96:1) vincula todo aprendizaje a la conciencia de Dios y nos enseña que la búsqueda de la verdad —en la ciencia, la filosofía, la medicina o cualquier otro campo— es en sí misma un acto de adoración cuando se hace con la intención correcta.
  • El temor y el asombro ante lo divino son reacciones humanas naturales — Muhammad, el hombre más valiente y virtuoso de su generación, quedó aterrorizado tras su encuentro con Yibril. Temblaba, pidió que lo cubrieran, temió por sí mismo. Esto nos enseña que el encuentro con lo divino no está hecho para ser cómodo, sino para transformarnos. Los profetas no eran seres sobrehumanos inmunes al miedo; eran seres humanos que superaron su miedo mediante la fe y la obediencia.
  • El papel insustituible de un cónyuge que nos apoya — La fe inmediata e inquebrantable de Jadiya en Muhammad no era lealtad ciega, sino una convicción fundada. Conocía su carácter tras quince años de matrimonio y razonó que Allah nunca enviaría el mal a un hombre tan virtuoso. Su apoyo —emocional, intelectual y espiritual— fue decisivo en los primeros y más vulnerables momentos del Islam. Esto enseña que un cónyuge piadoso es una de las mayores bendiciones que Allah puede conceder a una persona.
  • La verdad se confirma con pruebas, no con una aceptación ciega — Jadiya no se limitó a aceptar la experiencia de Muhammad sin buscar una verificación. Lo llevó ante Waraqa ibn Nawfal —un conocedor de las Escrituras anteriores—, que confirmó la revelación comparándola con lo que habían vivido los profetas anteriores. Esto sienta un precedente islámico: el conocimiento y la indagación fortalecen la fe, no la amenazan.
  • El Corán se reveló a un hombre iletrado como prueba de su origen divino — Que Muhammad no supiera leer ni escribir hace aún más asombroso el milagro literario del Corán. El texto más elocuente de la lengua árabe llegó a través de un hombre que jamás había compuesto una sola palabra escrita. Es una de las pruebas más poderosas que ofrece el Islam del origen divino del Corán: ningún autor humano, y mucho menos uno iletrado, podría crear una obra de tal perfección lingüística, jurídica y espiritual.

Contexto histórico y teológico

La primera revelación al Profeta Muhammad (SAW) tuvo lugar en la cueva de Hira, en el Yabal an-Nur (el Monte de la Luz), durante el mes de Ramadán, hacia el año 610 d. C., cuando Muhammad tenía 40 años. La cueva, un espacio pequeño de unos 3,7 metros de largo y 1,6 de ancho, se encuentra a unos 3 kilómetros al nordeste de la Kaaba. La costumbre de Muhammad de retirarse allí para la contemplación (tahannuth) continuaba una tradición de los árabes de su tiempo con inquietudes espirituales, aunque sus reflexiones iban mucho más allá que las de sus contemporáneos: buscaba la verdad tras el vacío espiritual de la idolatría.

La gran mayoría de los eruditos considera que los cinco primeros versículos de la sura Al-Alaq (96:1-5) fueron la primera revelación coránica. Llama la atención que estos versículos no contienen la shahada (la declaración de fe), ni la obligación de la oración, ni ninguna norma jurídica. En cambio, ponen el acento en el conocimiento, la creación y la pluma, y establecen desde el primer momento que el Islam es una fe arraigada en el aprendizaje y la búsqueda intelectual. La mención de «la pluma» (al-qalam) es especialmente significativa, porque elevó el conocimiento escrito en una época en que la cultura árabe era sobre todo oral. Los musulmanes suelen remontar a este énfasis en la lectura y el aprendizaje la posterior Edad de Oro islámica, un periodo de grandes logros científicos, filosóficos y artísticos.

La confirmación de la revelación por parte de Waraqa ibn Nawfal es históricamente significativa por varias razones. Waraqa había rechazado la idolatría y, antes del Islam, se había hecho cristiano y conocía las Escrituras anteriores (Sahih al-Bujari 3). Al identificar a Yibril como «el Namus» (el mismo ángel que había venido a Musa), vinculó la experiencia de Muhammad con la gran tradición profética abrahámica, y confirmó que no se trataba de una religión nueva, sino de la continuación y culminación del mismo mensaje divino enviado a todos los profetas anteriores. Los eruditos entienden la pausa de la revelación (fatrat al-wahy) que siguió a la primera revelación, durante la cual Muhammad no recibió ninguna otra comunicación, como un periodo de preparación espiritual: le permitió asimilar la magnitud de su misión antes de que comenzara el pleno torrente de la revelación con el inicio de la sura Al-Muddaththir (74:1-7), que le ordenó levantarse y advertir a la humanidad.

Las citas del Corán siguen la traducción de Isa García.

Preguntas frecuentes

Preguntas comunes sobre la primera revelación

¿Qué edad tenía Muhammad cuando se convirtió en profeta?

Muhammad (SAW) tenía 40 años cuando recibió de Allah la primera revelación, por medio del ángel Yibril (Gabriel), en la cueva de Hira. Sucedió durante el mes de Ramadán, hacia el año 610 d. C. La edad de 40 años tiene un significado especial en la tradición islámica: el Corán la menciona como la edad de la plena madurez y fortaleza (Corán 46:15). Muchos eruditos señalan que esta edad permitió a Muhammad forjar primero su carácter y su reputación antes de que se le confiara la misión profética.

¿Cuál fue la primera revelación?

La primera revelación fueron los cinco primeros versículos de la sura Al-Alaq (capítulo 96): «¡Lee! [¡Oh, Muhámmad!] En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al ser humano de una célula embrionaria. ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó la escritura con la pluma y le enseñó al ser humano lo que este no sabía» (Corán 96:1-5). Estos versículos establecieron la primacía del conocimiento, la lectura y el aprendizaje en el Islam, algo notable si se tiene en cuenta que el propio Muhammad no sabía leer ni escribir y que el primer mandato no trataba del culto ni de la ley, sino de la búsqueda del conocimiento.

¿Dónde recibió Muhammad la primera revelación?

Muhammad recibió la primera revelación en la cueva de Hira (Ghar Hira), una pequeña cueva situada en el Yabal an-Nur (el Monte de la Luz), a unos 3 kilómetros al nordeste de la Kaaba, en La Meca. Muhammad había adquirido la costumbre de retirarse a esta cueva durante largos periodos de contemplación y meditación, sobre todo en el mes de Ramadán. La cueva es pequeña —mide solo unos 3,7 metros de largo y 1,6 de ancho— y domina desde lo alto la ciudad de La Meca.

¿Quién fue la primera persona en creer en Muhammad?

La primera persona que creyó en la profecía de Muhammad fue su esposa, Jadiya bint Juwaylid. Cuando él regresó de la cueva de Hira temblando y pidiendo que lo cubrieran, ella no dudó de él ni por un instante. Lo consoló asegurándole que, por Allah, Él jamás lo deshonraría, porque mantenía los lazos de parentesco, soportaba la carga de los débiles, ayudaba a los desposeídos, honraba a sus huéspedes y socorría a quienes sufrían alguna desgracia. Después lo llevó a ver a su primo Waraqa ibn Nawfal, un conocedor de las Escrituras, que confirmó que la revelación era auténtica.

¿Qué significado tiene la palabra Iqra?

La palabra «Iqra» (¡Lee!, ¡Recita!) fue la primera palabra del Corán que se reveló a Muhammad, y encierra un significado profundo. Estableció que el Islam es, en esencia, una religión del conocimiento, del aprendizaje y de la búsqueda intelectual. La orden de leer «en el nombre de tu Señor» (Corán 96:1) vincula todo aprendizaje a la conciencia de Dios. El hecho de que se revelara a un hombre que no sabía leer ni escribir subraya que el verdadero conocimiento procede de Allah, y no solo del esfuerzo humano. Muchos musulmanes ven en esta sola palabra la semilla de una tradición de saber que más tarde floreció en la ciencia, la medicina, las matemáticas y la filosofía.

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