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Harut y Marut

Los ángeles de la prueba

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Harut y Marut, los ángeles de la prueba. En un tiempo muy lejano, durante el reinado de Sulaimán, la paz sea con él, se reveló un gran misterio que cambiaría para siempre el curso de la magia y la creencia. Se decía que, durante la vida de Sulaimán, los demonios, siempre astutos y engañosos, susurraban falsos secretos en los oídos de los hombres. Introdujeron la magia, un arte oscuro que sembraba discordia y conflicto entre la gente, incluso creando una brecha entre esposos y esposas. Aunque Sulaimán mismo nunca se desvió del camino de la verdad, las fuerzas del extravío encontraron la manera de influir en quienes lo rodeaban. Cuando el reino de Sulaimán flaqueó, un período de rebelión y deseo por lo mundano se apoderó tanto de hombres como de yinn. En medio de esta agitación, la sabiduría de Sulaimán prevaleció una vez más. …

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Lecciones clave de esta historia

  • La magia es real, pero está absolutamente prohibida — El Corán confirma la realidad de la magia y, al mismo tiempo, prohíbe categóricamente su práctica. Harut y Marut enseñaban una magia real, con efectos reales, pero el Corán califica el aprenderla y practicarla como un acto de incredulidad (kufr). El Profeta Muhammad (SAW) incluyó la magia entre los siete pecados destructivos, al mismo nivel de gravedad que el shirk y el asesinato.
  • Una advertencia clara no garantiza la obediencia — Aunque los propios ángeles les dijeron directamente que aprender magia era una prueba y que seguir adelante sería incredulidad, mucha gente decidió aprenderla igualmente. Esto demuestra que la capacidad humana de autoengaño es inmensa: incluso la advertencia divina más clara puede ignorarse cuando el deseo se impone a la razón.
  • Ningún daño se produce sin el permiso de Allah — El Corán afirma explícitamente que los magos «no podían perjudicar a nadie sin el permiso de Dios». Es un principio teológico profundo: ninguna fuerza de la creación —ya sea la magia, la enfermedad o cualquier otra prueba— puede afectar a una persona si Allah no lo quiere. Esto debería dar al creyente consuelo y perspectiva.
  • El conocimiento conlleva responsabilidad moral — El mismo conocimiento puede usarse para el bien o para la destrucción. A la gente de Babilonia se le dio a elegir cómo usar lo que aprendía, y muchos decidieron dañar a otros. Esto enseña que toda forma de conocimiento —de la ciencia a la tecnología o las cuestiones espirituales— conlleva la obligación ética de usarlo con rectitud.
  • Los profetas son inocentes de lo que falsamente se les atribuye — El versículo comienza exculpando a Sulayman (Salomón) de la acusación de practicar la magia. La fuente de la hechicería fueron los demonios, no los profetas. Esto enseña a los musulmanes a rechazar cualquier afirmación que menoscabe el honor de los mensajeros de Allah y a reconocer que la calumnia contra los profetas suele servir para normalizar el pecado.

Contexto histórico y teológico

La historia de Harut y Marut está contenida por completo en un solo versículo —la sura Al-Baqarah (2:102)—, y aun así es uno de los pasajes teológicamente más ricos del Corán. El versículo aborda varios temas relacionados entre sí: la inocencia del Profeta Sulayman frente a las acusaciones de hechicería, el papel de los demonios (shayatin) en la difusión de la magia, el envío de dos ángeles como prueba divina, el mal uso del conocimiento y las consecuencias últimas de elegir prácticas prohibidas en lugar de la guía divina. Los sabios clásicos del tafsir, como Al-Tabari, Ibn Kathir y Al-Qurtubi, escribieron extensamente sobre este versículo.

Babilonia (Babel), escenario de esta historia, fue una de las ciudades más importantes del mundo antiguo y estaba situada en el actual Irak. A lo largo de la Antigüedad fue conocida como un centro del saber, de la astronomía y —según fuentes islámicas y no islámicas— de la práctica de la magia y la adivinación. Que el Corán sitúe esta prueba en Babilonia tiene un significado teológico: era un lugar donde las fuerzas de Shaitán difuminaban deliberadamente la frontera entre el conocimiento legítimo y la hechicería prohibida.

El debate erudito sobre Harut y Marut se cruza también con la jurisprudencia islámica sobre la magia (sihr). Las cuatro grandes escuelas sunníes clasifican unánimemente la práctica de la magia como haram (prohibida), y muchos eruditos la consideran un acto de kufr (incredulidad) que saca a la persona del Islam. Esta norma se basa en gran medida en el versículo sobre Harut y Marut, que vincula explícitamente el aprendizaje de la magia dañina con la pérdida de la parte que a uno le corresponde en la otra vida. Los hadices refuerzan esta postura: el Profeta Muhammad (SAW) incluyó la magia entre los siete pecados más destructivos en un hadiz narrado en Sahih al-Bujari y Sahih Muslim.

Las citas del Corán siguen la traducción de Isa García.

Preguntas frecuentes

Preguntas comunes sobre Harut y Marut

¿Quiénes fueron Harut y Marut?

Harut y Marut fueron dos ángeles enviados por Allah a la ciudad de Babilonia (Babel) como prueba para sus habitantes. Se les menciona en la sura Al-Baqarah (2:102). Su función era enseñar a la gente el conocimiento de la magia, advirtiéndoles explícitamente de que aprenderla y practicarla constituía incredulidad. Fueron una prueba divina para distinguir a quienes atendían la advertencia de quienes perseguían el conocimiento prohibido sin importarles las consecuencias.

¿Eran ángeles Harut y Marut?

Sí. Según la mayoría de los eruditos islámicos y el sentido aparente del Corán, Harut y Marut eran ángeles (malaika). El Corán usa explícitamente la palabra «malakayni» (dos ángeles) en la sura Al-Baqarah (2:102). La opinión predominante en el tafsir clásico, sostenida por eruditos como Ibn Kathir y Al-Tabari, es que eran realmente ángeles enviados por Allah como prueba para la gente de Babilonia.

¿Qué enseñaban a la gente?

Harut y Marut enseñaban a la gente el conocimiento de la magia (sihr), incluidos hechizos capaces de separar a un hombre de su esposa. Sin embargo, no podían perjudicar a nadie con esa magia sin el permiso de Allah. El Corán subraya que, antes de enseñar a nadie, advertían: «Nosotros somos una tentación, no caigáis en la incredulidad». Quienes aprendieron y usaron mal este conocimiento eligieron el extravío en lugar de la guía y perdieron su parte en la otra vida.

¿Por qué fueron enviados?

Harut y Marut fueron enviados como una fitna (prueba) de Allah. En esa época, los demonios difundían la magia entre la gente y la atribuían falsamente al Profeta Sulayman (Salomón). Allah envió a los dos ángeles para aclarar la diferencia entre el conocimiento divino y la magia oscura, y para poner a prueba si la gente atendería la advertencia contra la incredulidad o perseguiría el conocimiento prohibido aun sabiendo sus consecuencias.

¿Cuál es la lección de Harut y Marut?

La historia enseña que la magia es real, pero está absolutamente prohibida en el Islam, pues se considera un acto de incredulidad. Demuestra que el conocimiento conlleva una responsabilidad moral y que ni siquiera la advertencia más clara garantiza que la gente tome la decisión correcta. También establece que ninguna magia puede dañar a nadie sin el permiso de Allah, y libra al Profeta Sulayman de las falsas acusaciones de brujería, al afirmar que la fuente de la magia oscura fueron los demonios, no los profetas.

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